La soya ha registrado una disminución en su poder adquisitivo durante el último año, según un informe de Coninagro. La caída del precio internacional de la soya y la apreciación cambiaria han impactado negativamente a los productores, especialmente en la adquisición de maquinaria agrícola y el cubrimiento de costos operativos.
En enero de 2025, se necesitó un 20 % más de toneladas de soya para adquirir una cosechadora en comparación con el mismo mes del año anterior. Además, los costos de fletes y gasoil aumentaron considerablemente, afectando la rentabilidad del cultivo.
Por otro lado, aunque la relación de precios con fertilizantes como el DAP y el herbicida glifosato ha mejorado, el desafío económico sigue siendo significativo para los productores.
A pesar de estas dificultades, la soya se mantiene como el cultivo más sembrado en Argentina, con 18 millones de hectáreas, lo que demuestra su importancia en el sector agrícola del país.
Tomada de AgroAvances.




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