Un brote de influenza aviar en el Meta encendió las alertas sanitarias del sector agropecuario. Aunque el caso, detectado en aves de traspatio en Puerto Concordia, está bajo control, el riesgo de propagación sigue latente si no se refuerzan las medidas de bioseguridad. Esta enfermedad puede generar pérdidas económicas significativas en la producción avícola, afectar a pequeños y medianos productores y comprometer la estabilidad del sector en la región. Por eso, la vigilancia, la detección temprana y el reporte oportuno no solo protegen a cada predio, sino a toda la cadena productiva















